Taxistas a Medio Tiempo

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Desde su llegada al país, Uber ha cambiado totalmente lo que significa ser un taxista.



Robin Marmolejos es taxista. Hace tres semanas que es un conductor certificado para la empresa vehicular Uber. Antes de eso no había trabajado nunca como chófer. “Ahora cualquiera puede ser taxista”, explica robin, quien de día labora como camarógrafo en una cadena de televisión cristiana y en la noche lleva pasajeros en un auto que no es suyo, sino rentado. “Por las mañanas lo uso para ir a trabajar y me pongo de servicio por la tarde, a la salida”. De esta manera, Robin forma parte del creciente grupo de taxistas primerizos que se lanzan a las calles seducidos por las atractivas oportunidades que ofrecen aquellos servicios como Uber.

Según datos oficiales, en la actualidad hay unos 4 mil conductores de Uber registrados en la zona de la capital. “Aceptamos a todo el que cumpla ciertos requisitos”, dice Rachel Santana, una de las encargadas de entrevistar a potenciales conductores para la empresa. Entre los requerimientos principales están el tener un vehículo de cuatro puertas en buen estado, una licencia de conducir al dia y no tener antecedentes penales, entre otros requisitos menores. Sin embargo, tener experiencia previa como chofer no es algo obligatoria. “haber sido taxista ayuda, pero no es algo que exijamos”, explica Santana, que además asegura que gran parte de las personas que entrevistan son choferes principiantes.

Con eslóganes como “gana dinero en tu horario” o “se tu propio jefe”, no es de extrañar que uber resulte una alternativa atractiva para aquellos que buscan una fuente secundaria de ingresos. “Yo me metí en esto por la flexibilidad de las horas”, cuenta Robin, cuyo mayor interés a la hora de buscar un segundo empleo era encontrar uno que se acomodara al horario rotativo del canal en que trabaja. Otro caso es el de Estalin Mora, un padre y esposo que tras verse desempleado recurrió a Uber para mantenerse a flote. “Estuve casi cuatro meses sin trabajo. Sin Uber no se como lo hubiera hecho”. Hoy Estalin tiene nuevamente un empleo estable, pero todavía sale a recoger pasajeros cuando le sobra el tiempo. “Nunca esta de mas ganarse un par de pesos”.

Casos como los anteriores son la norma para muchos asociados de Uber. Un informe llevado a cabo en el 2015, y publicado en el new york times, indica que Uber sigue siendo un trabajo secundario para gran parte de sus asociados, con más del 62% trabajando a tiempo completo o tiempo parcial en otro empleo. La misma investigación también señala que globalmente la mayoría de los conductores de Uber (51%) trabajan 15 horas a la semana o menos; Sólo el 19% de ellos conduce a tiempo completo (35 horas por semana y más) en comparación con el 81% de los taxistas y choferes regulares. 



Un cambio de paradigma
 
Ante los nuevos desafíos que representa la competencia como Uber, cada vez son más las compañías de taxis que han comenzado a adaptar drásticamente la forma en que llevan su negocio. Apolo Taxis es un empresa con más de treinta años en el negocio del transporte público, que además de ofrecer el servicio convencional de pedidos a través de llamadas telefónicas, ha incursionado recientemente en el mundo de las aplicaciones. Su nueva aplicación —aptamente llamada appolo— no puede disimular su inspiración, siendo casi idéntica en funcionamiento y diseño a la de uber. Y con más de 10 mil descargas actuales, apolo también ha empezado a contratar choferes noveles y de medio tiempo con tal de cubrir la creciente demanda.

Ángel Tejada empezó a conducir para Uber hace unos meses y ahora hace lo mismo para Apolo; en el transcurso de su dia alterna entre ambas aplicaciones, dependiendo de la oferta. “Así me aseguro de siempre tener un servicio, incluso cuando el dia va lento”, cuenta Tejada, que antes de asociarse a las aplicaciones había sido taxista por alrededor de dos años y quien asegura que esta nueva modalidad le ha resultado más provechosa, “Ahora también trabajo en un almacén, y entre los dos trabajos gano mas que lo que hacía trabajando sólo de taxista”. Pero no todos sus colegas comparten su entusiasmo.

“Que cada dia hayan 50 y 60 taxistas nuevos en las calles significa que nos va a tocar menos clientes”, Dice Félix núñez, taxista de oficio desde hace 8 años, para expresar las preocupaciones suyas y de sus compañeros. Desde su introducción al país a finales de 2015, una de las mayores inquietudes acerca de Uber ha sido el incremento anormal de nuevos conductores que acarrea. En un censo llevado a cabo en 2013 por la Oficina Técnica de Transporte Terrestre (OTTT), figuraban aproximadamente unos 2400 choferes de taxis registrados oficialmente sólo en la provincia de Santo Domingo. Hoy esa cifra se ha casi triplicado (aproximadamente 6000 choferes), debido en su totalidad a Uber y otros sistemas de transporte similares. “Que venga una persona que ya trabaja a querer quitarle el puesto a uno es algo bárbaro”, expresa Núñez, con cierto disgusto en su voz.




Una profesión en peligro de extinción
 
Para muchos taxistas Uber no sólo amenaza su único medio de ingresos sino también a una parte esencial de su profesión. “Antes se pagaba por un servicio especializado y garantizado”, afirma Ramsés Paredes, un conductor con años de experiencia como taxista y chofer de ruta “No se podía ser chofer sin saberse de memoria todas las calles de la capital. Si había un tapón alante, uno se las ingeniaba y se metía por otra ruta y llegabamos igual de bien a nuestro destino. Ya casi no se ve esa profesionalidad”. Y quienes piensan como Ramsés tienen un buen punto.

Aunque en materiales promocionales Uber asegura que sus asociados pasan por un riguroso proceso de examinación para determinar su conocimiento de las calles de la ciudad de Santo Domingo, la realidad parece ser otra. Una fuente anónima interna revela que las pruebas que hace la empresa se resumen en un test psicológico y una breve vídeo capacitación acerca del funcionamiento y utilización de la aplicación Uber. “Mi primer dia de trabajo fue el mismo que fui a aplicar”, recuerda Robin Marmolejos, “Después de la entrevista me hicieron ver unos videos tutoriales, y unos minutos después ya estaba recogiendo a mi primer pasajero”.

En lugar de un adiestramiento especializado, los conductores de Uber se asisten de un GPS para que los guíe a su destino, un método conveniente pero no perfecto. “Hay cosas que el GPS no te puede decir. Hay veces que el sistema te puede mandar por un camino más largo o un camino donde se forman muchos tapones”, explica Ángel tejada, quien se apoya de su experiencia previa como taxista para sortear estos pormenores.  Y si se pasa por alto los problemas de funcionamiento, todavía queda el riesgo de avería. Por esta razón Uber recomienda a sus asociados que dispongan de un celular de respaldo en su vehículo, con tal de evitar una crisis acaso haya problemas con el GPS de su dispositivo principal —una situacion poco comun pero no imposible. Pero qué pasa si esto no es posible. En tal caso, concuerdan los entrevistados para esta investigación, habría que preguntarle al pasajero si los puede guiar hacia su destino.

De esta forma, Uber representa un modelo que afecta a la misma fibra de lo que significa ser un taxista. Que si bien afecta el ejercicio, la práctica de la labor, igual crea nuevas oportunidades para personas que nunca antes habrian incursionado en la profesión. Robin Marmolejos lo ilustro mejor que nadie cuando dijo: “Ahora cualquiera puede ser taxista”. ¿Es esto algo bueno o malo? Solo el tiempo dirá.
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